Tantas cosas han cambiado en tan poco tiempo que me hacen falta para contarlas dedos en las manos.
Cuando pienso en como debería ser mi historia, las cosas que debería hacer o no hacer, los sentimientos que tendría que tener o la forma de pensar que todos quieren adivinar en mi, me llega a dar escalofríos.
Solo de pensar que quieren separarme de ti día tras día todas las horas que pueden, se me antoja incomprensible; que haya personas que no puedan ver mas allá de los sentimientos que su corazón manifiesta.
Mírame, y si ves el mas mínimo cambio en mi, házmelo saber. Tú que eres el único que te fuiste y volviste unas seis o siete veces desde que te conozco, y que esta vez parece que vuelves para quedarte, dime que ha sido de mi. Dime como ves mi pasado, como de oscuro o claro se ve mi presente y si alcanzas a ver un poco de mi futuro.
Dímelo tú que para mi siempre has sido una luz tibia y caliente en un invierno helado. Confío en ti, en tus sentimientos y en la manera que tienes de cambiar los puntos de vista de mis ojos hacia los problemas o hacia las virtudes que mi vida me ofrezca.
Me devolviste las ganas de levantarme de la cama muchos meses, me las quitaste otros tantos, y volviste a alegrarme hace poco tiempo para demostrarme que no me equivocaba, que no estoy sola en esto, que tú también tienes algo que ver en este pequeño mundo en el que estaba encerrada sola, o al menos eso pensaba.
Ojalá pudiera llegar a ser algún día todo lo que tu eres, y no por lo que valgas o dejes de valer, si no por la vida que llevas cogido de la mano de la luna, quedándote despierto tantas horas en la noche aguardando a su lado mientras que yo, presa de mis hormonas del sueño descontroladas, necesito dormir.
Quizás algún día pueda volver a verte con los mismos ojos de niña de nueve años que en su momento se ubicaban en mi cara, pero hasta entonces, espero poder admirarte de la misma manera que la hacía entonces sin tantas tonterías como ocupaban mi cabeza en aquellos tiempos.
Cuando pienso en como debería ser mi historia, las cosas que debería hacer o no hacer, los sentimientos que tendría que tener o la forma de pensar que todos quieren adivinar en mi, me llega a dar escalofríos.
Solo de pensar que quieren separarme de ti día tras día todas las horas que pueden, se me antoja incomprensible; que haya personas que no puedan ver mas allá de los sentimientos que su corazón manifiesta.
Mírame, y si ves el mas mínimo cambio en mi, házmelo saber. Tú que eres el único que te fuiste y volviste unas seis o siete veces desde que te conozco, y que esta vez parece que vuelves para quedarte, dime que ha sido de mi. Dime como ves mi pasado, como de oscuro o claro se ve mi presente y si alcanzas a ver un poco de mi futuro.
Dímelo tú que para mi siempre has sido una luz tibia y caliente en un invierno helado. Confío en ti, en tus sentimientos y en la manera que tienes de cambiar los puntos de vista de mis ojos hacia los problemas o hacia las virtudes que mi vida me ofrezca.
Me devolviste las ganas de levantarme de la cama muchos meses, me las quitaste otros tantos, y volviste a alegrarme hace poco tiempo para demostrarme que no me equivocaba, que no estoy sola en esto, que tú también tienes algo que ver en este pequeño mundo en el que estaba encerrada sola, o al menos eso pensaba.
Ojalá pudiera llegar a ser algún día todo lo que tu eres, y no por lo que valgas o dejes de valer, si no por la vida que llevas cogido de la mano de la luna, quedándote despierto tantas horas en la noche aguardando a su lado mientras que yo, presa de mis hormonas del sueño descontroladas, necesito dormir.
Quizás algún día pueda volver a verte con los mismos ojos de niña de nueve años que en su momento se ubicaban en mi cara, pero hasta entonces, espero poder admirarte de la misma manera que la hacía entonces sin tantas tonterías como ocupaban mi cabeza en aquellos tiempos.
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