Y ahora es cuando intento respirar más despacio.
Ahora es cuando dejo que los segundos pasen más lentamente y sin embargo, el tiempo no se detiene, por mucho que disminuyan mis pulsaciones, por mucho que mire hacia el cielo y piense que puedo, pero no puedo.
Ahora es cuando mis heridas se tornan cicatrices y estas se tornan en piel de nuevo, pero yo las he visto cicatrizar, yo he sentido su dolor, y soy la única que las seguirá viendo cuando ya no estén ahí...
¿Mi nombre? Mi nombre no importa.
Bueno, sí importa, pero qué puedo decir... El nombre es el mayor símbolo de identidad que existe en el ser humano. Y si no quiero que nadie identifique mi dolor, tengo que empezar por no decir mi nombre.
Ver las estrellas tan oscuras desde aquí te hacen pensar que han perdido su brillo, cuando realmente es tu mirada la que no puede alcanzarlas por culpa de las luces que te rodean.
Ellas siguen brillando, pero nunca vas a poder verlo... Porque siempre tendrás a más luces delante de ti que te cieguen, que te imploren su atención. Y aquella estrella que siempre estará lejos, aunque digna de tu atención, es desdichada porque no volverá a ser mirada por tus ojos.
Ahora es cuando dejo que los segundos pasen más lentamente y sin embargo, el tiempo no se detiene, por mucho que disminuyan mis pulsaciones, por mucho que mire hacia el cielo y piense que puedo, pero no puedo.
Ahora es cuando mis heridas se tornan cicatrices y estas se tornan en piel de nuevo, pero yo las he visto cicatrizar, yo he sentido su dolor, y soy la única que las seguirá viendo cuando ya no estén ahí...
¿Mi nombre? Mi nombre no importa.
Bueno, sí importa, pero qué puedo decir... El nombre es el mayor símbolo de identidad que existe en el ser humano. Y si no quiero que nadie identifique mi dolor, tengo que empezar por no decir mi nombre.
Ver las estrellas tan oscuras desde aquí te hacen pensar que han perdido su brillo, cuando realmente es tu mirada la que no puede alcanzarlas por culpa de las luces que te rodean.
Ellas siguen brillando, pero nunca vas a poder verlo... Porque siempre tendrás a más luces delante de ti que te cieguen, que te imploren su atención. Y aquella estrella que siempre estará lejos, aunque digna de tu atención, es desdichada porque no volverá a ser mirada por tus ojos.