Mis manos se deslizan por el piano y no llegan a sentir su sonido, no llego a escuchar el repiqueteo de sus teclas al pulsarse, no puedo, no quiero.
Me he pasado dos años de mi vida esquivando sentimientos y emociones, pasando a su lado de puntillas para no despertarlos de su letargo. No me da la gana. Son muy duros conmigo.
Me hacen reír, llorar, gritar, saltar, chillar. Me hacen volverme completa y absolutamente loca, ¿y quién querría tener a una persona así a su lado todas las mañanas al despertar? ¿De esas que solo parecen tranquilas cuando están dormidas y que cuando abren los ojos puedes ver todo su interior en ellos?
Porque lo viven todo como si el mañana no fuese a existir. Porque puede que no exista. ¿Quién querría alguien así para tomar café por las mañanas?
¿Te lo imaginas?
Tenerla delante con una taza de chocolate caliente entre las mangas de su suéter talla XL aunque use una XS, con el pelo revoltoso porque no le gusta peinarse y con la mirada perdida en la lluvia que cae por la ventana, pensando en si otras personas estarán haciendo lo mismo que ella y qué estará pasando en sus vidas, imaginandose historias y momentos, creandolas, viviendolas en su realidad, esa que está muy lejos de ser la tuya.
Imagina que de repente te mira, y te mira muy atenta. Porque es de esas personas que cuando mira, mira de verdad. Y su mirada puede causarte escalofríos al mantenerla con tus ojos, porque es profunda e intensa. Y te sonríe. Y empiezas a enamorarte de ella.
¿No sería una locura? ¿No sería un desafío?
A nadie le gustan los desafíos. ¿Verdad?
A nadie le gustan las personas como yo. ¿No es cierto?
Me he pasado dos años de mi vida esquivando sentimientos y emociones, pasando a su lado de puntillas para no despertarlos de su letargo. No me da la gana. Son muy duros conmigo.
Me hacen reír, llorar, gritar, saltar, chillar. Me hacen volverme completa y absolutamente loca, ¿y quién querría tener a una persona así a su lado todas las mañanas al despertar? ¿De esas que solo parecen tranquilas cuando están dormidas y que cuando abren los ojos puedes ver todo su interior en ellos?
Porque lo viven todo como si el mañana no fuese a existir. Porque puede que no exista. ¿Quién querría alguien así para tomar café por las mañanas?
¿Te lo imaginas?
Tenerla delante con una taza de chocolate caliente entre las mangas de su suéter talla XL aunque use una XS, con el pelo revoltoso porque no le gusta peinarse y con la mirada perdida en la lluvia que cae por la ventana, pensando en si otras personas estarán haciendo lo mismo que ella y qué estará pasando en sus vidas, imaginandose historias y momentos, creandolas, viviendolas en su realidad, esa que está muy lejos de ser la tuya.
Imagina que de repente te mira, y te mira muy atenta. Porque es de esas personas que cuando mira, mira de verdad. Y su mirada puede causarte escalofríos al mantenerla con tus ojos, porque es profunda e intensa. Y te sonríe. Y empiezas a enamorarte de ella.
¿No sería una locura? ¿No sería un desafío?
A nadie le gustan los desafíos. ¿Verdad?
A nadie le gustan las personas como yo. ¿No es cierto?